La incidencia y nivel de exigencia que los temas medioambientales tienen en las ofertas y proyectos de licitación, obliga al desarrollo de nuevas tecnologías para disminuir las emisiones contaminantes de la maquinaria y de las instalaciones fijas, controlar efluentes y reducir el consumo de agua.
El tratamiento de emisiones se aplica ya a más de ochocientos vehículos de la flota de FCC, gracias a la tecnología aplicada para emplear gas natural como combustible, tanto en las plantas de llenado de gas natural a alta presión, como en todos los vehículos que demandan las ofertas de limpieza viaria, recolección de residuos, jardinería, fuentes e, incluso, en limpieza y mantenimiento de tubulares de alcantarillado, lo que ha supuesto el desarrollo de mas de treinta vehículos diferentes.
Esta tecnología resuelve en buena parte las emisiones de gases de escape y de sonido y adelanta la tecnología disponible a las exigencias legales de emisiones que marca la UE. Además, se han puesto en servicio los vehículos "de futuro"; es decir, los de tracción eléctrica, lo que sitúa a la empresa en posición tecnológicamente muy avanzada por las posibilidades sostenibles de emplear vehículos de recolección, con tracción exclusivamente eléctrica y rendimiento equivalente a los vehículos diesel o de gas. Ya hay 32 unidades en servicio.
La otra cuestión medioambiental de gran alcance es el consumo de agua, que alcanza los hasta dos litros por habitante y día, dado que se precisa en la limpieza y baldeo de calle, en el barrido mecánico, en el lavado de recipientes, en el lavado de vehículos y en el mantenimiento y gasto diario del parque en vestuarios e instalaciones. Es evidente que los servicios ofertados exigen un alto consumo de agua y es trascendental hacerlo con tecnologías aplicadas que reduzcan o resuelvan hacerlo con agua potable. Este consumo debe ser, por razones de higiene y exigencias de la legislación de seguridad y salud, de calidad casi potable. Ante esta situación se ha diseñado un proceso y gestión del agua, de tal forma que el consumo neto de agua limpia o potable pueda sea cero.
El tratamiento consiste en la depuración y tratamiento del agua a pié de depuradora, mediante un proceso por el que se disponga en todo momento del agua necesaria en cantidad y con calidad suficientemente apta para su uso en los servicios y siempre según la curva de estacionalidad anual y de demanda o exigencia diaria. En cuanto a las instalaciones, el agua de vestuarios, ha de ser necesariamente potable por lo que luego de su uso se trata en las depuradoras de los parques y seguidamente se emplea en el lavado de vehículos. Todo lo anterior permite alcanzar un balance global de consumo de agua potable igual a cero.
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